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martes, 24 de diciembre de 2013

Condenada a vivir entre la niebla

Se iba pero volvía una y otra y otra vez. Y yo solo esperaba, esperaba a que volviera, esperaba a que todo fuese como antes, le esperaba a él. Y sufría esperándole, lloraba odiándome, odiándote, odiándonos, por ti. Cada vez más apagada, derrumbada, aislada.. Como si estuviese atrapada entre la niebla y todo está tan oscuro que no logró ver el final de camino, solo preguntándome ¿que hice mal? Fui yo, fue mi culpa, mi error. Quizá el error fue pensar en ti de esa forma. Quizás lo fueron tus ojos azules que me atraparon como si yo fuera un imán y tú el campo magnético. Quizás fueron esos labios que tantas noches hicieron que el reloj se parara. Quizás lo fueron tus abrazos que tantas noches me calmaron. Pero ¿sabes lo peor? Que me daba igual pasar por todo aquello otra vez porque cuando volvías era feliz.
Pero esta vez era diferente, lo sabia. Era como una ilusión, como si lo único real fuéramos tú y yo, y lo demás simplemente fuese ese universo paralelo por el que solía pasar cuando tú no estabas. Y por eso fue doloroso aceptar que se había terminado, que no volverías jamas. Porque había construido mi mundo sobre ti, y tú, mi punto de apoyo, desaparecisteComo cuando sueltas la primera ficha de dominó y todas van detrás de ella..Quitaste mi primera pieza, y la delicada estructura sobre la que construí mi felicidad, se derrumbó... 

                   ...condenándome a vivir entre la niebla.

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